No al estrés en el embarazo


Cuando una mujer queda en estado de embarazo, no significa que está enferma, al contrario, es un estado que la llena de vitalidad y amor. Pero no por eso, el entorno no va a tener especial cuidado y preocupación con la embarazada, ya que cómo se desarrolla el proceso es muy importante tanto para ella como para el bebé.

Tanto el bienestar físico como el emocional debe ser bien cuidado por quienes rodean a la mujer embarazada, velando por él, ya que a medida que avanza el estado de gestación, también lo hace la conexión con el bebé y aunque él esté dentro de un mundo en el que nada ve, el cómo esté y se sienta la madre, son aspectos que el bebé recibe en estado intrauterino.

Pero también hay que estar consientes de que quizás la madre no pueda hacer nada para cambiar el entorno que la rodea y cómo éste la trata a ella. No todas tienen la posibilidad. Por eso, la embarazada debe intentar tener momentos de paz, en donde se conecte y hable con el feto, transmitiéndole armonía, amor, cariño y confianza; bloqueándolo de sentimientos y situaciones negativas.

Por otro lado, también es muy importante informar del estado en el trabajo. Aunque algunas personas no lo crean, muchas mujeres esconden el hecho de estar embarazadas, con fajas o ropa holgada, para no ser despedidas o porque piensan que su situación laboral va a cambiar negativamente. Pues no. Leyes laborales y de protección a la mujer establecen que no pueden ser destituidas de su lugar de trabajo por estar embarazada, pues esto afecta a los derechos humanos femeninos; así que legalmente están protegidas. Así que mujeres ¡ojo con sus acciones!, pues en una edición del American Journal of Public Health, muestra que el trabajo intenso o una jornada laboral de más de 32 horas semanales en el primer trimestre de gestación, está asociado con bajo peso al nacer y mayor riesgo de dar a luz un bebé pequeño para su edad gestacional.

Además, el estudio de la edición comentada, tuvo en cuenta la posible influencia de factores como la edad materna, número de hijos, el índice de masa corporal de la madre antes del embarazo, el consumo de tabaco, alcohol o café, el estado civil, y nivel de estudios, sin que ninguno de estos factores alterase los resultados. Tampoco cambiaron los resultados al excluir a mujeres con complicaciones durante el embarazo (diabetes, hipertensión, sangrado vaginal). Así que consideren las costumbres y estilo de vida que llevaban hasta el momento del embarazo.

El Director del Laboratorio de Genética, Hospital McLean, en Massachusetts, Dennis Kinney, investigó sobre la exposición prenatal al estrés y concluyó que esta podría aumentar el riesgo de autismo. Pues el estrés prenatal puede producir comportamientos anormales después del nacimiento que coinciden con los síntomas del autismo, y también otras anormalidades que también están presentes en el autismo, como déficits de aprendizaje, trastornos convulsivos, complicaciones perinatales y baja tolerancia postnatal al estrés en la infancia.

Así que ante todo lo comentado anteriormente, como padres y entorno de una mujer en estado de gestación, deben tener cuidado con el trato hacia ella, ya que los problemas que podría presentar el bebé no son pequeños, sino que importantes y le puede afectar a lo largo de su vida.

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