Pesadillas nocturnas en niños

Una de las cosas que más cuesta en los padres, es dejar tranquilos a los niños luego de que estos hayan tenido un sueño terrible, con pesadillas y trágicas escenas que hacen más temeroso al niño y quitándole el sueño.

Hasta por lo menos los 7 a 10 años, los niños recurren a sus padres o familiar más cercano, cada vez que tienen un malogrado sueño y temen volver a dormir solos. En ese instante es cuando la cama matrimonial pasa a ser para tres personas o la hermana(o) mayor tiene que hacer vigilia hasta que el pequeño niño se vuelva a dormir.

Pero ¿qué cosas son las que ayudan a que el niño tenga pesadillas nocturnas? Los pediatras han establecido diversos aconteceres que van desde la relación familiar, hasta la alimentación; siendo cada una de ellas importantes en el esperado buen dormir del más pequeño de la casa.

La mente del ser humano continúa funcionando en etapa de sueño, ya que seguimos pensando en las cosas del día siguiente o de un futuro, organizando asuntos, planificando salidas o simplemente preocupándonos de aspectos de la vida que nos tienen temerosos. A esto se suma que inconscientemente seguimos pensando en lo que hicimos o en el tema que nos mantiene con la mente alerta. Por estas razones es que a veces nos despertamos más cansados de lo que nos acostamos y, a su vez, tenemos sueños positivos y negativos que nos atormentaron la noche. Bueno, estas cosas ocurren también en los niños.

Pero como padres o tutores muchas veces se le resta importancia a la pesadilla y se invita al niño a volver a su cama a dormir, porque no tiene ‘de qué preocuparse’. Lo cierto es que el hijo sí tiene de qué preocuparse, ya que quedo temeroso luego de tener ese mal sueño y no sabe como calmarse, pues piensa que si se vuelve a quedar dormido va a volver a soñar lo mismo. En este caso, alguno de los padres debiese acompañarlo a su cama y comentarle que se quedará a su lado hasta que duerma en paz, cerciorándose de que nada ocurre. De esta manera, el niño calma un poco sus emociones y abre una puerta de confianza entre su mente y su ida a dormir nuevamente.

Pero para que esto no ocurra, lo ideal es que el niño no se quede viendo televisión hasta altas horas de la noche y el último programa que sintonizó debe haber sido algo suave y divertido que lleve a tu hijo a dormir alegre, en paz y sin preocupaciones de por medio.

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