Bebés y mascotas bajo el mismo techo


Una mascota es otro integrante más de la familia, y por supuesto tiene una atención especial en su entorno, pero la llegada del bebé le hará perder protagonismo y será un proceso difícil para normalizar la convivencia de ambos. Lo común es tener gatos o perros, pero no quiere decir que los dos puedan ser tratados, ante la llegada del bebé, de igual manera. El perro tal vez puede acostumbrarse a la llegada del bebé antes que el gato, porque es un animal de costumbres y adaptación. Seguro que se familiariza rápido con la ropa del bebé y su olor.

Al contrario, los gatos, que son más apacibles y están siempre como en su propio espacio, no son exigentes de especiales mimos, este será más rápido con la aceptación, pero como son exploradores de lo nuevo, querrán saber que es, y buscará la forma de estar cerca del bebé. La seguridad del bebé debe ser tu prioridad en todo momento . Puede treparse a la cuna o saltarte encima cuando tengas al bebé en brazos.

Respecto a las alergias e incompatibilidades, si son motivo suficiente para dejar de tener cualquier mascota que provoque esas reacciones en el bebé.

Pero en general, las mascotas serán parte de la vida y desarrollo de un niño, no debes desprenderte de la mascota si no has probado una convivencia llevando un control preciso, de integración y comportamiento entre el bebé y el animal.

La mascota puede sentir celos de un bebé recién llegado. Por eso debemos prepararla desde meses antes del parto para que los cambios no le resulten bruscos. Es importante que el padre u otra persona se preocupe más del animal, porque la madre tendrá menos tiempo cuando llegue el recién nacido.

En general, el perro o el gato se acostumbra a compartir las atenciones con el niño. A veces el perro se muestra hostil hacia el pequeñín. En ese caso, hay que mantenerlo atado hasta que se le pasen esos sentimientos, pues podría morderle o arañarle aunque no lo haya hecho nunca antes. Si su comportamiento agresivo se mantiene, habrá que plantearse si puede seguir viviendo en la casa.

La exposición a las mascotas en cualquier momento después del primer año de vida pareció no tener ningún efecto sobre el riesgo de alergia, sin embargo, eso indica que el tiempo puede ser esencial en lo que se refiere a la prevención de alergias.

Pese a que no es posible saberlo con seguridad, los investigadores sospechan que la exposición temprana a alérgenos de mascotas y bacterias relacionadas con éstas fortalece el sistema inmunológico, acostumbra el cuerpo a los alérgenos y ayuda al niño a desarrollar una inmunidad natural.

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