Cuando en el primer embarazo nacen... ¡gemelos!

Hasta hace unos años, el diagnóstico de un embarazo de gemelos, o también conocido como gemelar, se hacía en el momento del parto. Otros tantos se sospechaban ante el aumento desproporcionado del tamaño del útero en comparación con las semanas de gestación. Actualmente, la ecografía es el único  medio  definitivo y seguro en el diagnóstico de una gestación gemelar. Además, el examen ecográfico permite datar con exactitud la edad gestacional, clave en todas las gestaciones, pero mucho más en las gestaciones múltiples, en las que la prematuridad es mucho más elevada.


El diagnóstico de cigosidad (si es monocigoto o gemelos idénticos, o bien dicigoto o de mellizos) tiene su importancia, pero no siempre es posible realizarlo. Sin embargo, lo más importante a la hora de diagnosticar una gestación gemelar es fijarnos en su número de bolsas (anmiosidad) y en su número de placentas. Estas características son las que nos van a cambiar el pronóstico de la gestación gemelar y la atención obstétrica durante el embarazo. Por tanto, un diagnóstico preciso de la corionicidad (número de placentas) es más importante que la cigosidad (si proviene de la fecundación de uno o dos cigotos). Es decir, saber si son gemelos idénticos o mellizos no es tan importante como conocer qué elementos comparten (placenta, bolsa...) porque es ahí cuando los riesgos se disparan.

Los partos múltiples son emocionantes, aunque también son motivo de inquietud. Es posible que recibas una mayor atención médica el día que des a luz, en estos casos se amplía el equipo médico para hacer frente a cualquier posible complicación y para ocuparse de los dos (o tres o cuatro…) bebés,  y tal vez necesites más intervenciones, si bien esto no tiene por qué ser inevitable; muchos gemelos, incluso trillizos, nacen por parto natural.

Como cualquier otra embarazada deberá cuidarse la alimentación de la madre. Las pautas alimentarias son similares a las de otra gestante, con la diferencia, de que las necesidades de calorías y nutrientes serán mayores. En este caso el aporte de calcio y ácido fólico adquiere especial importancia.

En teoría, cualquier mujer puede tener un embarazo gemelar, tanto de gemelos fraternales como idénticos. Todo es cuestión de cómo se comporten sus óvulos y unos cuantos factores como la genética y/o los tratamientos de fertilidad.

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