La tarea de sacarles los pañales a los niños

Se viene el verano y, para la mayoría de los padres, el momento ideal para la retirada del pañal de los niños. Por el ahorro del tiempo, de dinero, de preocupaciones, y por más comodidad y conveniencia de los padres, sobretodo porque no se corren los riesgos como en invierno que hace más frio y por eso la posibilidad de orinarse es mayor.

Es común observar que muchos papás aprovechan las edades cada vez más tempranas, para retirar el pañal de los niños. El proceso del control de esfínteres no debe ser aplicado en función de que el niño beba menos líquidos o de que sus padres estén todo el tiempo atormentándole con sus preocupaciones sobre si hace o si no hace pis y caca. El control de esfínteres no es algo que se aprenda como leer, escribir o andar en bicicleta; ni es indicio de que el niño sea más inteligente que los demás. Es una conquista que se adquiere de forma natural cuando el niño se encuentra preparado, igual que a caminar o a hablar. Pretender enseñar a un niño a que controle el pis antes de tiempo es contraproducente.

La mayoría de los niños empieza a los dos años, cuando su maduración neurobiológica les permite controlar esfínteres, o incluso a los cuatro, por lo tanto, como lo afirma el psicólogo, Ariel Garay, “no hay una edad específica en la cual se le deban empezar a sacar los pañales y que comience a ir al baño solo. Esto tiene que ver con la capacidad de control de esfínteres y puede variar de un menor a otro”.

Sin embargo, existen algunas características en los niños que ayudan a detectar si es el momento adecuado para sacar los pañales:

- Tener una mínima capacidad de autonomía: que se desplace, que hable para poder expresar que necesita hacer pipí.

- Ser capaz de bajarse los pantalones.

- Defecación normal y adecuado tránsito intestinal.

Hay que tener en cuenta que lo importante es evitar confundirle. Cuando se decide quitar el pañal al bebé, no hay que dar marcha atrás ni ponerle el pañal en todo el día. Se puede hacer una excepción cuando duerme y en las siestas, por motivos de comodidad. En este caso, se recomienda que se le explique bien al niño.

Generalmente es mejor comenzar con el control de orina, teniendo paciencia y nunca castigarlos por no lograr la continencia. Cuando diga que se hizo, cámbielo y felicítelo por avisar, luego muéstrele que tira el pañal sucio y salúdelo alegremente para que no piense que es algo malo o feo.

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