Los niños y el divorcio de sus padres

Lo más lamentable que esta sucediendo en estos tiempos, no es la ruptura matrimonial, que por sí mismo es de lamentar por la sensación de fracaso que se experimenta y también por el gran dolor que en la mayoría de los casos, y como es normal, se sufre. El gran drama es la desolación y el terrible sufrimiento de los hijos habidos en el matrimonio, inocentes del drama familiar y grandes víctimas de los contenciosos entre los padres.

La separación física de uno de los padres y la distancia emocional entre los progenitores no son aspectos fáciles de integrar en la vida afectiva de los hijos. “Los niños no suelen saber por qué sus padres deciden romper la pareja matrimonial y, según algunos estudios, sólo el cinco por ciento recibe una explicación que le ayuda a entender lo que está ocurriendo”, explica Annette Kreuz, psicóloga y miembro de la junta directiva de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas.

Hay que contestar a los niños, sus preguntas de la forma más objetiva posible, ya que los cuestionamientos de parte de ellos van a ser muchos y periódicos  Los reproches y las acusaciones al otro progenitor afectan a los niños porque les suponen un conflicto de lealtad. Para ellos, es mucho más importante saber las consecuencias concretas de la separación: ¿Dónde va a vivir papá? ¿Cuándo y cada cuánto tiempo le puedo ver?

Se comenta que los efectos de la separación conyugal en los hijos de la pareja, puede generarse en el dolor o en el sentimiento encontrado si la separación conlleva visitas a tribunales. Hay que tratar de no exponer a los niños a todo eso.

 

 

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