Los niños y el síndrome del autismo

El autismo es un síndrome que estadísticamente afecta a 4 de cada mil niños, cuyas causas son desconocidas a la fecha, aún y cuando desde hace muchos años se le reconoce como un trastorno del desarrollo. Salvo contadas excepciones, el autismo es congénito (se tiene de nacimiento) y se manifiesta en los niños regularmente entre los 18 meses y 3 años de edad.   Los primeros síntomas suelen ser: el niño pierde el habla, no ve a los ojos, pareciese que fuese sordo, tiene obsesión por los objetos o muestra total desinterés en las relaciones sociales con los demás. En algunas ocasiones puede llegar a confundirse con esquizofrenia infantil.

Como su definición lo dice, el autismo es un síndrome, no una enfermedad y por lo tanto no existe cura.  Se puede mejorar su calidad de vida y enseñarle nuevas habilidades con la intención de hacerlo más independiente, pero como en el Síndrome de Down y otros trastornos del desarrollo, el individuo que lo posea, será autista durante toda su vida. En ocasiones, estos niños, además de ser autistas, tienen algún otro trastorno del desarrollo (retraso mental, motriz, Síndrome de Down, etc.) o bien, pueden ser lo que se conoce como el autista clásico o puro.

En cuanto a la adultez, es una minoría de autistas lleva una vida normal, aunque prácticamente ninguno llega a casarse o muestra interés por el otro sexo y además no tienen iniciativas. El resto precisan ser cuidados durante toda su vida.

Existe un libro llamado Pensando en Imágenes cuya autora, Temple Gradin (autista de alta funcionalidad), explica que los procesos mentales en los autistas son diferentes. Cuando habla ella de sí misma, hace una analogía de su mente con la de un disco duro de gran capacidad de almacenamiento pero de muy lenta velocidad y un deficiente sistema de archivos.

El ser humano guarda la información en su cerebro a través de conceptos y símbolos.  Todo recibe una definición y cada idea se interrelaciona con otra. Nuestro razonamiento es abstracto y nos da la capacidad de entender todo aquello que incluso no podamos ver, como lo es Dios, el bien y el mal, etc., debido a que le damos una definición lógica. Para el caso de los autistas, la información la guarda en imágenes (como fotografías) y los conceptos o definiciones lo logran por generalización, es decir, por la asimilación múltiples imágenes de un mismo concepto se generan una serie de características similares que le permiten de establecer una definición por la relación entre ellas.

En cuanto a tratamientos, varios han sido diseñados para el tratar el autismo, unos con mayor éxito que otros y algunos con poco o nulo resultado. El tratamiento conocido por Modificación de Conducta es el más aceptado y el que mejores resultados ha tenido, especialmente para poner al niño bajo control instruccional y centrar su atención. La Terapia Conductual, también conocida como método Lovaas, está basada en el conductismo; en ella se enseñan habilidades por medio de reforzadores y aversivos (premio y castigo). Otro tratamiento que es utilizado por los padres de niños con autismo, es una dieta libre de Gluten y Caseína, que consiste en restringir al niño alimentos que tengan estos compuestos, los cuales se encuentran principalmente en las harinas de trigo y en los lácteos; aunque sus resultados son favorables solamente en algunos casos, es una buena opción a intentar por no tener efectos secundarios.

 

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