Los niños y los castigos
Castigar a un niño debido a su mala conducta o porque realizó alguna cosa mal, suele ser la manera de creer solucionar el problema y, además, es la amenaza perfecta para que no lo vuelva a hacer más. Todos los niños son castigados al menos una vez y son de parte de los padres la mayoría de las veces. Se piensa que de esta forma aprenderán la lección y no repetirán el error.
No existe una manera adecuada de castigarlos, ya que todos los niños son diferentes, así también los núcleos familiares. Pero lo cierto es que hay que tener precaución en la manera en que los niños son castigados, ya que la percepción de ellos es distinta del adulto que castiga y puede generarse una imagen diferente de la situación.
Por otra parte, los niños no deben recibir en ningún caso represalias físicas, que pongan en riesgo la integridad y el cuerpo del niño. No es la mejor manera, porque en un futuro este niño se hará adulto y repetirá la historia y así sucesivamente. El maltrato es penalizado y viola los derechos de los niños.
También hay que tener cuidado con las cosas que se dicen cuando se les castiga a los niños. Pueden salir de la boca de los padres, palabras inadecuadas dependiendo la edad, así como también amenazas que en ningún caso son positivas y eso pone en riesgo a la familia.
Lo mejor y más recomendable por hacer, es sentarse a conversar y explicar al niño porqué se les castiga, dándole a entender que lo que él hizo estaba malo por un motivo ‘x’, las consecuencias de su acto y qué pasaría si lo hiciese de nuevo. Hay que enseñar y no hacer sentir al niño como esclavos, pues la opinión y razonamiento del niño también son válidos.
Hay que poner en todos los escenarios posibles al pequeño, ante su conducta, pero la violencia física y psicológica no es permitida. Recordar que más adelante los niños podrían desarrollar un trauma y eso no es lo recomendable, muy por el contrario.
No existe una manera adecuada de castigarlos, ya que todos los niños son diferentes, así también los núcleos familiares. Pero lo cierto es que hay que tener precaución en la manera en que los niños son castigados, ya que la percepción de ellos es distinta del adulto que castiga y puede generarse una imagen diferente de la situación.
Por otra parte, los niños no deben recibir en ningún caso represalias físicas, que pongan en riesgo la integridad y el cuerpo del niño. No es la mejor manera, porque en un futuro este niño se hará adulto y repetirá la historia y así sucesivamente. El maltrato es penalizado y viola los derechos de los niños.
También hay que tener cuidado con las cosas que se dicen cuando se les castiga a los niños. Pueden salir de la boca de los padres, palabras inadecuadas dependiendo la edad, así como también amenazas que en ningún caso son positivas y eso pone en riesgo a la familia.
Lo mejor y más recomendable por hacer, es sentarse a conversar y explicar al niño porqué se les castiga, dándole a entender que lo que él hizo estaba malo por un motivo ‘x’, las consecuencias de su acto y qué pasaría si lo hiciese de nuevo. Hay que enseñar y no hacer sentir al niño como esclavos, pues la opinión y razonamiento del niño también son válidos.
Hay que poner en todos los escenarios posibles al pequeño, ante su conducta, pero la violencia física y psicológica no es permitida. Recordar que más adelante los niños podrían desarrollar un trauma y eso no es lo recomendable, muy por el contrario.

