Un amigo imaginario en mi familia
Los amigos imaginarios son parte del mundo de los niños y, lejos de ser un aspecto preocupante, son sinónimo del desarrollo de una mente saludable. Las habilidades cognitivas que comienzan a surgir en un niño de 3 a 4 años le permiten pensar de forma intuitiva.
Es allí cuando da vida a sus mundos fantasiosos, en los cuales establece diálogos con monstruos que están debajo de la cama o detrás del armario. Sus amigos pueden ser héroes, animales, fantasmas, gigantes, criaturas extrañas o seres humanos de características especiales.
Contrario a lo que muchos padres piensan, la soledad o el aislamiento de un niño no es una razón exclusiva para inventar compañías; aquél de una familia numerosa también tiene su ‘confidente invisible’. Se trata, simplemente, de contar con alguien similar, cuya amistad sea exclusiva e incondicional.
El hecho de tener un amigo imaginario tampoco significa que el niño esté destinado a la soledad. Al contrario: le gusta socializar y cuando no hay nadie disponible en la vida real, simplemente se lo inventa. Algunos estudios demuestran que los infantes que lo tienen muestran mayor habilidad que sus pares para observar las cosas desde la perspectiva de otros; incluso, logran puntajes más altos en las pruebas de lenguaje, juegan mejor y sus amistades son más numerosas.
Los padres pueden involucrarse en el juego de su hijo y aceptar la existencia de ese amigo fantasioso. Esto favorece la imaginación del menor y, de una u otra forma, lo mantiene conectado a la realidad. Si le hacen preguntas sobre ese compañero de juego, le dan a entender que su acompañante está bajo control. Saben que éste es parte de su imaginación.
La mayoría de los padres se asustan al saber que sus hijos tienen un amigo imaginario, pero no hay de qué preocuparse. La doctora María Pía Castro, psicóloga infantil de la Clínica Santa María, asegura que “esta fantasía es completamente normal en la etapa del desarrollo psicosocial, en donde los niños comienzan a expresar sus sentimientos, emociones y a descubrir sus carencias”.
Aunque la psicóloga comenta que es importante tener cuidado con el amigo imaginario y abordar este tema con total naturalidad, para eso es necesario conversar con los niños y preguntarles en qué les ayuda el amigo imaginario y qué cosas hace que te gusta compartir con él.
La especialista en psicología infantil asegura que los padres deben tener los siguientes cuidados con respecto al amigo imaginario de sus hijos:
Castro asegura que los padres deben preocuparse de que el niño viva experiencias agradables, significativas y emocionantes, incentivando habilidades sociales, haciendo que participe en actividades familiares, celebrándole los cumpleaños, asistiendo al jardín infantil, mostrándole ambientes naturales, dándole un ambiente familiar estable. De esta forma le entregaran al niño modelos ricos en habilidades psicosociales, es por esto que es importante que los padres lo incentiven a que realice actividades recreativas con el fin de que cree redes sociales reales.
Es allí cuando da vida a sus mundos fantasiosos, en los cuales establece diálogos con monstruos que están debajo de la cama o detrás del armario. Sus amigos pueden ser héroes, animales, fantasmas, gigantes, criaturas extrañas o seres humanos de características especiales.
Contrario a lo que muchos padres piensan, la soledad o el aislamiento de un niño no es una razón exclusiva para inventar compañías; aquél de una familia numerosa también tiene su ‘confidente invisible’. Se trata, simplemente, de contar con alguien similar, cuya amistad sea exclusiva e incondicional.
El hecho de tener un amigo imaginario tampoco significa que el niño esté destinado a la soledad. Al contrario: le gusta socializar y cuando no hay nadie disponible en la vida real, simplemente se lo inventa. Algunos estudios demuestran que los infantes que lo tienen muestran mayor habilidad que sus pares para observar las cosas desde la perspectiva de otros; incluso, logran puntajes más altos en las pruebas de lenguaje, juegan mejor y sus amistades son más numerosas.
Los padres pueden involucrarse en el juego de su hijo y aceptar la existencia de ese amigo fantasioso. Esto favorece la imaginación del menor y, de una u otra forma, lo mantiene conectado a la realidad. Si le hacen preguntas sobre ese compañero de juego, le dan a entender que su acompañante está bajo control. Saben que éste es parte de su imaginación.
La mayoría de los padres se asustan al saber que sus hijos tienen un amigo imaginario, pero no hay de qué preocuparse. La doctora María Pía Castro, psicóloga infantil de la Clínica Santa María, asegura que “esta fantasía es completamente normal en la etapa del desarrollo psicosocial, en donde los niños comienzan a expresar sus sentimientos, emociones y a descubrir sus carencias”.
Aunque la psicóloga comenta que es importante tener cuidado con el amigo imaginario y abordar este tema con total naturalidad, para eso es necesario conversar con los niños y preguntarles en qué les ayuda el amigo imaginario y qué cosas hace que te gusta compartir con él.
La especialista en psicología infantil asegura que los padres deben tener los siguientes cuidados con respecto al amigo imaginario de sus hijos:
- No cuestionarles a los niños sobre la existencia del amigo imaginario, el que mienten y no existen.
- No participar ni estimular la existencia de su amigo, sino más bien estar atento a las conversaciones y el tiempo que charlan.
- El monitorear las conversaciones ayuda a pesquisar las necesidades de los niños y la cercanía emocional que estamos teniendo con ellos.
- Hay que tener precaución con el contenido del personaje imaginario, ya que, por ejemplo, podría creerse Superman y buscar la necesidad de volar por una ventana.
Castro asegura que los padres deben preocuparse de que el niño viva experiencias agradables, significativas y emocionantes, incentivando habilidades sociales, haciendo que participe en actividades familiares, celebrándole los cumpleaños, asistiendo al jardín infantil, mostrándole ambientes naturales, dándole un ambiente familiar estable. De esta forma le entregaran al niño modelos ricos en habilidades psicosociales, es por esto que es importante que los padres lo incentiven a que realice actividades recreativas con el fin de que cree redes sociales reales.

