Una madre adolescente y su nueva vida
En los últimos tiempos, la familia ha pasado por un proceso de evolución que puede caracterizarse como una combinación de cambio y continuidad, debido a todos aquellos procesos que como personas hemos experimentado en la evolución.
Por un lado, las transformaciones generadas en distintos ámbitos de la sociedad se reflejan en la familia a través de la creciente diversificación de las estructuras familiares, la reducción del número de hijos, el incremento del número de divorcios y la modificación de las relaciones entre sus miembros y de los roles que desempeñan. Actualmente existe una gama muy amplia de definición de familia, debido a que esta no es sólo lo constituido por padres e hijos, lo que hace más difícil establecer un concepto claro y bien definido de lo que es la familia; es por esto, y por la vigencia de distintos modelos y significados respecto a la familia, que hay cada vez más expertos que plantean que sería más bien correcto referirse a distintos tipos de familia.
Con respecto a lo anterior, nos referimos a aquellas jóvenes familias que constituyen entre padres de corta edad, que tuvieron un hijo en su adolescencia, o también en madres adolescentes, que deben enfrentar la crianza sola o con el apoyo de su familia.
El sociólogo chileno Rodrigo Molina Gutiérrez, aseguró que “hay una valoración novedosa de la paternidad por parte de los adolescentes que tuvieron un hijo”, en esto investigó la situación de los padres que no alcanzan la mayoría de edad y hacen un esfuerzo por sostener el vínculo afectivo con su hijo o hija en un contexto de vulnerabilidad debido a la ausencia de políticas que los asistan.
Con respecto a la edad de las adolescentes embarazadas existen estudios que evidencian diferencias significativas en la evolución del embarazo entre las pacientes menores de 15 años y las de 15 años y más. Se demostró que el riesgo obstétrico en las adolescentes mayores (entre 15 y 20 años) estaba asociado con factores sociales como pobreza más que con la simple edad materna.
La prevención del embarazo no deseado entre adolescentes y jóvenes debe incluir los aspectos de género, toma de decisiones, autonomía, derechos y autocuidado. La promoción de salud sexual dirigida a fomentar la salud sexual requiere incluir la equidad de género y la construcción de una subjetividad femenina basada en la capacidad de optar y negociar.
El embarazo y maternidad de adolescentes son más frecuentes que lo que la sociedad quisiera aceptar. Es un suceso difícil que afecta la salud integral de los padres adolescentes, la de sus hijos, familiares y de la comunidad en su conjunto.

